Introducción

 

FORMAS DE HISTORIA INTELECTUAL
TEORÍA Y PRAXIS

Entre el 8 y el 11 de noviembre del 2016 se realizará en las instalaciones de El Colegio de México el III Congreso de Historia Intelectual de América Latina, prestando así continuidad a aquellos celebrados en Medellín, en septiembre de 2012, y en Buenos Aires, en noviembre de 2014. En esta ocasión se convoca a los investigadores en la materia a compartir y debatir sobre las formas de la historia intelectual en América Latina, que es, a un tiempo, perspectiva historiográfica y objeto de estudio.

La temática elegida responde a que la historia intelectual se ha caracterizado por una constante reflexión en torno a las premisas, teóricas y metodológicas, que le brindan sustento. La necesidad de distinguirse de la antigua historia de las ideas en gran medida explica la preocupación por esclarecer sus postulados de base y por redefinir, en consecuencia, tanto sus objetos de estudio como sus prácticas y estrategias. En ese proceso de cuestionamiento, igualmente significativos han resultado los esfuerzos por examinar el conocimiento desde su lugar de enunciación y a partir de sus condiciones sociales concretas, sin excluir, desde luego, al que se produce en su propia esfera.

La reflexividad que distingue a la historia intelectual, sin embargo, lejos de desembocar en una clausura disciplinaria, ha conducido al reconocimiento de su carácter transversal, semejante, en cierto sentido, a la naturaleza de sus objetos de análisis, sean éstos ideas, conceptos, creencias, corrientes de pensamiento, climas de opinión, prácticas o actores. Resulta natural, por ello mismo, que sus investigaciones colinden con otros sub-campos de la disciplina histórica y que en su centro se encuentre el diálogo con distintos campos del saber, como la filosofía, la sociología, la filología, la teoría política o los estudios literarios. A esa porosidad y apertura puede atribuirse la pluralidad de enfoques que hoy se engloba en el rubro de “historia intelectual” y que incluye, en su variante más tradicional, desde el estudio de doctrinas filosóficas y de las figuras señeras del medio cultural, hasta la historia social de las ideas, la historia cultural o la historia conceptual. En vista de que a ese diálogo responde, en parte, la renovación y el fortalecimiento de la historia intelectual, apenas sorprende que la delimitación de sus propias fronteras constituya, hasta cierto punto, una inquietud secundaria.

Este congreso no pretende, por lo tanto, alcanzar una definición unitaria, sino subrayar, potenciar y discutir en conjunto algunos de los principales rasgos de la historia intelectual: la reflexividad, la transversalidad y la pluralidad. De ahí que se pretenda establecer un diálogo dinámico entre la teoría y la práctica, así como evaluar las herramientas, enfoques y perspectivas que se dan cita en la historia intelectual, tal como se cultiva en América Latina.

CONVOCATORIA DEL CONGRESO